Imagino que muchos de vosotros habrá visto la película “Lo imposible”, que narra la historia real vivida por una familia española del Tsunami del Índico. Es fácil entender el título tras ver la película, parece imposible que todos los miembros de dicha familia pudieran sobrevivir ante semejantes circunstancias, por otro lado a los protagonistas les debió parecer imposible que aquello les estuviese ocurriendo. Sin embargo ambas cosas sucedieron.
El director de la película J.A. Bayona expresaba: «La elección del título de la película hace referencia a lo desconocido, en general, a aquello que te supera y cuesta enfrentarte.Lo imposible es una palabra abstracta en muchos sentidos.»

Algo parecido ocurre con la nueva revolución tecnológica, igual que sucedió en su día con la máquina de vapor, los motores de combustión, la electricidad, ahora estamos viviendo una nueva revolución, supone un Tsunami imparable, que se llevará por delante a muchas empresas y muchos profesionales, como así ocurrió en las anteriores revoluciones industriales, pero otros sobrevivirán y saldrán reforzados.
Muchos compañeros farmacéuticos creen que es imposible que esto afecte demasiado a la farmacia, “llevamos muchos años con todo tipo de amenazas, y ésta es una más, nuestro sector está protegido y regularizado”, en el otro lado, los mas agoreros, piensan que es imposible que sobrevivamos a esta ola, que nos pasará por encima arrasando con todo, otros lo ven como la definición de Bayona, “algo desconocido, que te supera y cuesta enfrentarte”.
La realidad es que estamos viviendo fenómenos disruptivos que están afectando a todos los sectores, y vienen con nuevos retos y oportunidades. Las cifras son abrumadoras, el 90% de los datos del mundo se han creado en los dos últimos años, cada 10 minutos sacamos en el mundo tantas fotografías como todas las tomadas en el siglo XIX y parte del XX, etc.
Con la revolución del dato aparece una nueva visión, buscando predecir lo que ocurrirá para así aprovechar nuevas oportunidades adelantándonos a los hechos. Codificamos nuestras conductas y las vertimos a las redes sociales generando datos utilizables por las empresas. El big data nos permitirá si sabemos utilizarlo ganar más dinero, evitar perderlo y optimizar costes. En gran parte del retail se está aprovechando todo este fenómeno tecnológico para convertirlo en una herramienta de eficiencia y competitividad. Tenemos múltiples ejemplos:

1. Inditex, ha logrado adaptar la mercancía que distribuye a cada tienda en función de la demanda específica de cada localización gracias a un algoritmo que predice las tallas que más se venden en cada tienda.

2. Ikea pone a nuestra disposición una aplicación que nos permite realizar recorridos virtuales con nuestros smartphones, ver habitaciones en 360º y proyectar cómo quedarían los muebles en nuestra casa.

3. En Corea o Japón, vemos proyectos espectaculares, cómo perchas inteligentes, que proyectan información en una pantalla al descolgarlas, fotografías del producto, colores disponibles, precios, etc… Pronto podremos conocer los “me gusta” que dicha prenda obtiene en las redes sociales.

4. En Corea del Sur, Tesco te permite realizar tus compras en un supermercado virtual instalado en el túnel del metro, este está forrado con vallas publicitarias de tamaño real que asemejan los lineales de un supermercado con todos los productos y marcas que se encuentran en cada sección. Puedes escanear los productos a través de códigos QR y realizar la compra que te llegará directamente a casa.

5. En Estados Unidos, Minkoff ha implantado probadores inteligentes. Puedes ver en los espejos de la tienda fotografías de desfiles y productos de la marca, y puedes solicitarlos tan solo con pulsarlos ya que el espejo actúa como una pantalla táctil, el personal de la tienda prepara el probador y te envía un mensaje al móvil cuando está todo listo. En el probador puedes solicitar nuevas tallas, recibir recomendaciones de la diseñadora ver combinaciones de prendas, cambiar el ambiente de noche a día, etc.

6. Walmart nos presenta el futuro de las compras, si tienes que preparar una fiesta, sólo tienes que saber el número de personas que van a venir, el resto te lo hace Walmart, recetas, cantidades, donde adquirirlas, etc.

7. Aquí en España, Mercadona ha realizado en poco tiempo una inversión superior a 125 millones de euros en su nuevo “cerebro tecnológico”.

La farmacia no puede dejarse llevar por la ola, tiene que subirse a ella, tiene que proponer soluciones a un consumidor hiperconectado, exigente, “comodón” y omnipresente, necesitamos aprovechar todos estos avances tecnológicos para obtener nuevos ingresos, nuevos mercados, nuevos clientes, mejorar márgenes, aprovechar nuevas oportunidades de productos y servicios, fidelizar y retener a los clientes actuales, optimizar costes mediante la detección de mejoras en los procesos.

Nada de esto es incompatible con una atención farmacéutica y sanitaria de calidad, pero esta atención ha de ser sostenible y se nos presentan oportunidades que antes eran impensables.
Yo espero que al igual que la familia de María Belón superemos esta ola y podamos contarlo, eso sí, nos costará esfuerzo y sufrimiento, y nos tendremos que ayudar unos a otros.

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